Últimamente pienso mucho en las segundas oportunidades.
Pienso que desperdicio las segundas oportunidades que doy, que apuesto por personas que no lo merecen.
Hace ya algún tiempo, dejé de tener trato con un amigo, un buen amigo que llevaba años enamorado de mi. Lo hice por su bien, porque se había obsesionado hasta tal punto conmigo que dejó de ser él para ser una sombra de mis opiniones, acciones y apetencias.
Mal, muy mal.
(Y aquí hago un apunte. Me sabe fatal hablar tan directamente de esto, porque me hace parecer que me creo la reina del mambo, pero mira, este es mi espacio y hablo tan claro como quiero).
El caso es que poco tiempo después volvimos a hablar, él me agradeció lo que hice y me dijo que todo había cambiado. Y volvimos a tener la misma relación que habíamos tenido antes.
Y mierda pa mi. Llamadas de atención, problemas en bucle, soluciones sencillas que nunca elegía...
Opino que si alguien tiene un problema y la solución en la palma de su mano, si no soluciona el problema es porque no quiere, y yo no quiero tener a mi lado a nadie que no quiera solucionar sus problemas, por el simple hecho de que eso le da lugar a poder lamentarse y llamar la atención.
Pues nada. Primera segunda oportunidad a la mierda. A día de hoy no sé nada de esa persona. Le echo de menos, pero no a su actitud.
Hubo otro amigo que también la cagó. Se enamoró de mi (sí, también, no sé qué coño les doy a los chicos con los que no quiero nada). Y empezó a odiar al chico del que me enamoré, volvió la llamada de atención, el no resolver problemas, el quejarse por quejarse. Le dije que yo así no funcionaba, le di otra oportunidad y se la pasó por el forro. Así que dejé de tener trato con él. Volvimos al tiempo a tener contacto, y más de lo mismo. Ahora ha vuelto, de nuevo. Y, aunque hablamos de vez en cuando, no veo la posibilidad de otra oportunidad.
Y por último, el niño. Nos conocimos, hay mamoneo, vuelve con la novia, sigue el mamoneo, yo me canso, dejo de tener trato con ellos. Vuelve tres años después, sin novia, pero con la misma actitud, la misma forma de ser, cero evolución. Le doy la oportunidad. Se pilla por mi, a mi me entran las dudas. Finalmente es un no, y de nuevo el cansancio. No más. Pero una y otra vez lo mismo. No evolucionar, no hacer nada por dar un paso hacia delante, no seguir con la vida, más que seguir dando vueltas en un bucle infinito.
Y, claro, pensando estoy de nuevo en dar por "tirada a la basura" esta última segunda oportunidad.
Tiempo al tiempo, pero poco, porque estoy bastante cansadita.
sábado, 14 de febrero de 2015
Segundas oportunidades.
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Es curiosísimo como de casualidad he dado con este blog, sin comerlo ni beberlo. Y claro, obviamente una no puede evitar ponerse a leer algunas cosas. Y es tremendo topar con esta entrada, porque recuerdo bien el día que escribiste esto, ese 14 de febrero de este año. Fue un día que el susodicho dijo que No a ver a su hijo, porque tu ibas a ir a su casa, y como yo no quería que vieras al niño, pues claro, primabas tu ante él, algo que me parece y me pareció deplorable por su parte, aunque no me sorprendió.
ResponderEliminarNo tiene nada que ver contigo, porque lo mismo tu ni lo sabes, pero es algo que se me quedó clavado, y que al leer esto y ver la fecha, no he podido evitar soltar
En fin, cada loco con su tema y a vivir su vida, siempre que sea sin fastidiar la de los demás
Disculpa la intrusión y buenas noches!
No te preocupes, no molestas.
EliminarLa verdad es que no recuerdo qué estaba haciendo el 14 de Febrero ni qué fue lo que desencadenó que escribiera esta entrada. Y no, no tenía ni idea de que ocurrió esto...
En fin, espero que todo vaya bien. Un saludo.