martes, 24 de febrero de 2015

Apuestas pequeñas.

Holi.
Cuando lo apuestas todo a un sólo número (y no porque sepas o intuyes que saldrá bien, sino porque QUIERES, DESEAS y ANHELAS que así sea) y lo pierdes todo, se te quitan las ganas de hacer grandes apuestas.
Ni siquiera lo piensas.
De hecho dejas de apostar.
Pasa el tiempo y empiezas a hacer pequeñas apuestas, en las que sabes que nadie gana.
Hay apuestas en las que los dos saben que van a perder. Hay apuestas que por uno son vistas como pequeñas y por oteo como la gran apuesta de su vida.
Hay tantos tipos de apuestas como de relaciones en el mundo. Las combinaciones son infinitas.
Y, desde que perdí mi gran apuesta... Después de haberme tomado todo mi tiempo de recuperación, todas mis apuestas han sido pequeñas. Apuestas de una noche, apuestas de dos meses, apuestas de un fieston y apuestas de menos de un mes.
Apuestas ridículas, calderilla, el dinero que me sobra.
Lo siento, apuestas, si me leeis y os reconocéis. Siempre intenté ser muy sincera.
Y en cambio ahora... No sé. Estoy tremendamente bien sin apostar, pero creo que empiezo a tener ahorros suficientes como para volver a sentirme preparada... Para apostar, de nuevo, a lo grande.
Tiempo al tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario