Día 7 de soledad.
Hoy estoy mejor. Anoche por fin conseguí dormir unas seis horas y estoy mucho más descansada. Esto ha hecho que hoy esté algo más optimista, tranquila y animada.
Aunque no te voy a negar que tu mensaje, así tan inesperado, no haya ayudado.
No sé bien en qué evolucionará esto. No sé qué pretendes realmente. Me explicas que no estás preparado, que no te ves pensando en nadie más que en ti, que te agobias, que voy a otro ritmo y camino de otra forma y que sabes que no eres lo que espero.
¿Cómo que no eres lo que espero? Dices que no lo eres, que creo que si pero que realmente no. No estás en mi cabeza para saber tan a ciencia cierta qué espero y qué no. Ni mucho menos como para asegurar que soy yo la que confunde mis sentimientos y no tu.
Quizás fue eso, junto con lo de que no estás preparado, lo que más me ha dolido.
El caso es que no sé cómo quieres que termine esto. Me dolería que me dijeras que me prefieres sólo como amiga, pero más me dolería acabar contigo como una absoluta desconocida.
Al contrario de lo que piensas, no dependo de ti. Tengo a mis amigos, mi familia y de momento sé respirar por mi misma. Pero me tienes totalmente enamorada y entregada a ti.
Definitivamente tenemos que hablar en persona pero... Tengo un poco de miedo de cómo será. Yo me he imaginado mil veces esa conversación, y siempre me he imaginado siendo dura, concisa, la chica dura que siempre he sido. Y hoy me he dado cuenta de que no podré, no me saldrá ser esa chica dura que pretendo...
Me puedes.
______________________________________________
Escuchando: Los hombres de Paco así de fondo.
Pensando: En que si tengo que elegir entre tenerte como amigo y no tenerte, prefiero tenerte como amigo... Pero yo lo que quiero es quererte. Y sería muy duro tener que dar un gran paso atrás cuando hemos dado seis pequeños pasos adelante.
Tiempo: No sé, es de noche.
Yo: Algo mejor.
Entre manos: La necesidad de volver al pasado y quedarme a vivir en nuestro primer beso. Sigo con eso.