Cuando tenía más o menos quince años solía decir que yo había nacido para amar. Que si no amaba me sentía vacía y sola y el mundo no tenía sentido para mí.
Estaba muy equivocada.
Para empezar, por aquel entonces, estaba profundamente sumergida en un amor absolutamente imposible, y para colmo, todas mis amigas estaban encontrando novio/a/e menos yo.
Me encontraba en un momento de autoaceptacion (me estaba dando cuenta de que, oh! No sólo me gustaban los hombres), de obsesión por el físico, de querer gustarle a todo el mundo.
Y ni le gustaba a quien le quería gustar, ni a nadie más.
Sentía que tenía mucho amor que ofrecer y que nadie se daba cuenta.
Vamos, que yo lo que quería era un novio.
Gracias a dios he crecido, he aprendido (madre de dios, cuánto he aprendido) y me he dado cuenta de que no todo tiene que ser como estamos acostumbrados a verlas.
A día de hoy sé que mi esencia es la pasión. La pasión es la gasolina de mi mente, mi cuerpo y mi mundo. No me refiero a una pasión carnal, nada más lejos, (de hecho, así en confidencia, la pasión carnal la tengo casi nula xD) me refiero a la pasión por las cositas de la vida. Mi trabajo, decorar mi habitación, una obra de teatro, una canción nueva que me guste. Ahí vuelco mi pasión.
Y, precisamente por que vuelco mi pasión en cosas cotidianas (otras no tanto, pero ya me entendéis) he descubierto que el amor es algo muy secundario en mi vida. Vale, no os miento. No lo descubrí, lo aprendí.
El caso es que, después de haber sufrido por amor como una condenada, y haber aprendido tanto, he descubierto que sola estoy DE PUTA MADRE. Que no me voy a sentir menos realizada si no tengo a alguien al lado. Que, para mi, ahora mismo, una relación es sinónimo de problemas.
Hay muchas cosas que no se enseñan en el colegio y que me parecen básicas para vivir. Entre ellas, está esta, la base de todas las relaciones humanas: Si estás bien solo, estarás bien con cualquier persona que te quiera acompañar en tu camino, porque será un complemento, no el centro de tu vida.
Ay, no sé... Que viva la independencia, que viva completar nuestras vidas, ser felices por nosotros mismos, que viva la vida!
Y recordad, que el término "soltero" no es sinónimo de "solo".
Besitos, Mari.
No hay comentarios:
Publicar un comentario